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Hay pocas experiencias tan humanas como el dolor ante la pérdida. Y digo lo de humanas en el sentido más general del término, ya que todos hemos vivido, estamos viviendo o viviremos la pérdida de algo (un trabajo, la juventud, las facultades físicas …) o bien, sobre todo, de alguien importante para nosotros (la muerte de un ser querido, una separación…)

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso mediante el cual la persona trata de integrar la pérdida, adaptarse y reasignarle un sentido coherente a su nuevo escenario vital.

Es importante entender que el duelo es un proceso y no un estado. Es decir, es algo dinámico con un principio (el impacto de la pérdida) y un final (la integración de la pérdida y la reorganización de la vida de la persona).

¿Hay un duelo normal y un duelo patológico?

Sí. El duelo es algo normal, porque nos permite transitar de un escenario a otro y dar salida a las emociones que se producen ante la pérdida.

Las emociones más frecuentes en el proceso de duelo por pérdida son: La tristeza, la ansiedad (por ejemplo: a enfrentarse a la soledad), la culpa (por no haber hecho todo lo posible por evitar un fallecimiento, no haber sido todo lo amable o respetuoso con el fallecido en vida,…), la rabia o incluso el alivio (en el caso de una enfermedad larga y dolorosa). También disminuye el interés hacia el contacto social y también puede verse afectado el rendimiento laboral o escolar.

Cuando la respuesta emocional es anormalmente intensa, persiste más de 6 meses en niños y 12 meses en adultos e interfieren o impiden el funcionamiento en la vida diaria de la persona podemos empezar a hablar de duelo patológico.

¿Hay una secuencia o unas fases en la vivencia del duelo?

Cada persona es distinta y su relación con el dolor y la pérdida también. Algunos autores han establecido una secuencia de fases, que puede servirnos como guía de tránsito por el proceso de pérdida.

El esquema más famoso (aunque no el único) es el de Kubler-Ross, que establece 5 fases:

1- Negación: Se niega la pérdida. Es una manera de mitigar el dolor. Esta negación puede venir asociada con un estado de shock, de parálisis, no sólo físico, sino también cognitivo.

2- Ira: Surge la impotencia y la frustración ante el hecho de no poder cambiar las cosas. Es una ira latente que puede desbordarse sin motivo aparente. La cognición está alterada y la persona puede interpretar situaciones, erróneamente, como amenazantes. En esta fase, es cuando se empiezan a buscar culpables, porque la ira adquiere sentido internamente cuando está dirigida a algo o a alguien (incluido uno mismo).

3- Negociación: Se inicia una pugna interna entre la nueva realidad y la esperanza de volver al status quo anterior a la pérdida.

4- Depresión: Todas las fases anteriores son un preludio de la emoción predominante en el duelo, que, por supuesto, es la tristeza. Es el momento dónde la persona empieza a aceptar la nueva realidad. Junto con la tristeza, hay otros síntomas que pueden aparecer en esta fase, como la desmotivación, o el desinterés por relacionarse con otras personas.

5- Aceptación: Si se han podido expresar adecuadamente los sentimientos en las etapas anteriores, la persona empieza a experimentar la aceptación de su nueva realidad. Esto no quiere decir que el dolor desaparezca totalmente, pero poco a poco se va mitigando y la persona es capaz de integrar la experiencia en su vida y avanzar.

¿Qué síntomas tiene una persona que atraviesa un duelo patológico?

Tal y como hemos comentado antes, el primer criterio es la duración de los síntomas (más de 6 meses en niños y más de 12 meses en adultos). Además hay algunos síntomas que pueden hacernos sospechar que estamos atravesando por un proceso de duelo complicado o patológico:

  • No poder hablar de la pérdida sin experimentar un dolor muy profundo
  • Reacciones emocionales desmedidas ante situaciones aparentemente inocuas
  • Constantes sentimientos de culpa
  • Imposibilidad de desprenderse de objetos personales de la persona fallecida
  • Cambio radical en el estilo de vida
  • Identificación con síntomas físicos que pudiera tener el fallecido.
  • Abandono del cuidado personal
  • Aislamiento social prolongado
  • Consumo de alcohol o drogas
  • Consumo abusivo de medicamentos

 

¿Qué hacer si detecto alguno de los síntomas de duelo patológico en mí mismo o en alguien de mi entorno más cercano?

Como hemos comentado el duelo en sí mismo es un proceso natural de adaptación a una nueva realidad. Sin embargo, acudir a un psicólogo nos puede ser de gran ayuda para prevenir o para tratar un duelo que puede convertirse en patológico.

Un psicólogo nos puede ayudar a integrar las emociones que estamos sintiendo, a darnos herramientas para trabajar aspectos como la culpa o la rabia, o a hacer algo tan importante como darle un sentido a todo lo que estamos viviendo.

 

Bibliografía

Pérez Sales, P (2006) Trauma, culpa y duelo. Desclee de Brower.

Echeburúa y Arrán (2007) ¿Cuando el duelo es patológico y cómo hay que tratarlo? Análisis y Modificación de conducta Vol 33, Nº 147

Kübler-Ross, E. (1969). On death and dying. Edición en español “Sobre la muerte y los moribundos”. Ed Grijalbo.

DSM-5

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