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El papel de la amistad en el estrés postraumático y el duelo patológico.

Sinopsis: Alan Johnson (Don Cheadle) es un dentista con una vida aparentemente perfecta. Una familia perfecta y una clínica en Manhattan que funciona muy bien, sin embargo se siente ahogado por la rutina. Un día en medio de un atasco, se encuentra con Charlie Fineman (Adam Sandler) su antiguo compañero de habitación en la universidad, al que no ve desde hace años. Charlie vive apartado de todo su entorno social desde la pérdida de su familia el 11-S y el vínculo que empieza a establecer con Alan provoca que tenga que enfrentarse de nuevo con su pasado.

¿Por qué es terapéutica esta película? Nos aporta una visión inteligente y profunda sobre el duelo traumático y los mecanismos psicológicos que utilizan algunas personas para afrontar el dolor.

¿Para quién está especialmente recomendada? En realidad, para cualquier persona, es una buena película. Pero por el tema que trata y por estar contada desde el punto de vista del amigo del que sufre, puede ser especialmente conmovedora e inspiradora para todas aquellas personas que tienen a un ser querido pasando por una experiencia de duelo o pérdida.

La frase: ¿Podemos irnos ya a casa? No me gusta recordar.

La escena: Charlie y Alan montando en patín eléctrico cruzando las calles de Nueva York.

Lo primero que se me pasó por la cabeza al ver esta película, es la importancia de la amistad, del vínculo y de las relaciones personales para superar o, al menos, encarar desde otro sitio el dolor. Esta película plantea muchas cuestiones en torno a una perdida terrible y traumática y un proceso de duelo bloqueado y enquistado.

  • ¿Cómo acercarnos a una persona que ha sufrido una pérdida traumática?
  • ¿De qué manera podemos ayudar?
  • ¿Qué papel debe jugar la familia y los amigos en una situación así?
  • ¿Qué cantidad de dolor puede digerir una persona?

 

No todos vivimos la pérdida de la misma forma, ni siquiera una misma pérdida representa lo mismo para los que la sufren. Hay muchos factores que intervienen y no hay un recetario mágico y perfecto que nos libre del sufrimiento.

El personaje de Charlie no se comporta, no vive el duelo como a su familia política le gustaría. El sufrimiento es demasiado fuerte, la experiencia emocional a la que se expone pone en riesgo su propia cordura. Nuestra mente tiende a protegernos del hecho traumático, mediante recursos como la disociación y la evitación.

La película nos muestra todo el repertorio de conductas evitativas del personaje de Charlie, así como otros síntomas característicos de un duelo traumático como son: la incapacidad de hablar de la pérdida, las reacciones emocionales desmedidas, los sentimientos de culpa, un cambio de vida radical…

Alan intenta ayudar a Charlie de la mejor forma que puede, con sus aciertos y sus errores, pero gracias al vínculo que se va desarrollando, Charlie da un pequeño paso adelante.

Pero… ¿Y si a nosotros nos pasase lo que a Alan y tuviéramos un amigo o un familiar en una situación parecida a la de Charlie? ¿Qué podríamos hacer?

Aquí van algunos tips:

1- Muéstrale que verdaderamente estás ahí. No esperes a que te visite desconsolado o que directamente te pida ayuda, ofrécesela y que él/ella sea libre de tomarla cuando la necesite.

2- Entiende que no todas las personas reaccionan igual ante el dolor, ni lo expresan de la misma forma. Respeta sus tiempos y sus espacios.

3- Apoyar o ayudar a una persona que está sufriendo no significa decirle lo que tiene que hacer, ni dar consejos cuando no te los han pedido. Acostúmbrate a usar dos preguntas maravillosas que apenas utilizamos en nuestras relaciones ¿Qué necesitas ahora? ¿Cómo puedo ayudarte?

4- Permite y acompaña su expresión emocional, el desahogo del dolor. No salgas huyendo ni despaches la situación con tópicos

6- No tengas miedo del silencio. Pocas cosas unen más a las personas que el silencio compartido.Si no sabes qué decir, no es necesario decir nada. Puedes ayudarte del lenguaje no verbal, un gesto, una mirada, un abrazo pueden aportar el consuelo que la persona necesita.

7- A veces, sencillamente, sólo se trata de estar ahí. Escuchar, acompañar, hacer sentir a la otra persona que no está sola.

En resumen: «En algún lugar de la memoria» es una película muy recomendable para reflexionar sobre nuestra capacidad de entender el sufrimiento de los demás y de dar apoyo a las personas que tenemos cerca.

 

Título: En algún lugar de la memoria

Título original: Reign Over me

Año: 2007

Director: Mike Binder

Reparto: Adam Sandler, Don Cheadle, Liv Tyler, Jada Pinkett Smith, Saffron Burrows, Donald Sutherland

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