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Hay momentos en la vida que aunque no tengan especial relevancia se te quedan grabados. Quizás por lo inesperado o porque de alguna forma conectan con algo muy profundo, o sencillamente porque te hacen gracia. El otro día recordé uno de esos momentos banales a la par que imborrables y decidí escribir esta entrada.

Hace ya unos cuantos años trabajaba de becario en una multinacional del sector tecnológico, una vez a la semana salía con los compañeros más cercanos a comer fuera de la oficina. En una de esas comidas se apuntó “H” (inicial de la persona en cuestión), un compañero que estaba a punto de jubilarse. En un momento de dicha comida en el que estábamos hablando de cine, “H” soltó una de aquellas frases imprevistas y lapidarias que adquieren un aire de solemnidad insólito, justo quizás porque en ese momento no había nadie hablando o quizás porque una afirmación tan rotunda estaba fuera de contexto… quien sabe, el caso es que “H” de golpe y porrazo soltó una frase que a la postre he hecho mía a lo largo de los años:  “El cine me ha salvado la vida en más de una ocasión”.

Es una frase dramática y perfecta que resume la pasión que sentimos muchos por este arte, y también la inherente capacidad terapéutica que tiene esa desconexión, esa inmersión audiovisual en la vida de otras personas.

Escoger la película adecuada en el momento adecuado puede ser muy sanador, porque ver cine puede proporcionarnos una gran cantidad de beneficios a nivel psicológico, aquí van unos cuantos:

Expresión emocional:

  • Ver una buena comedia te puede hacer reír mucho y la risa es esencial para nuestro bienestar físico (nuestro organismo se oxigena, se eliminan toxinas, se refuerza nuestro sistema inmunológico) y psíquico (se segregan endorfinas, se eliminan pensamientos negativos, se segregan catecolaminas que potencian el rendimiento cognitivo, se fomenta un estado mental positivo…)

 

  • Ver un drama o una película que cuente una historia con la que nos identifiquemos puede hacernos sentir ciertas emociones como la tristeza, e incluso podemos llegar a llorar, lo que nos puede hacer entrar en contacto con emociones que no nos permitimos explorar en otros contextos y que también deben tener una salida.

 

  • Ver películas de acción o de terror también nos pueden ser útiles en determinados momentos como vehículos de descarga emocional controlada (ira, miedo…)

 

Inspiración y creatividad:

  • Hay películas que nos pueden inspirar ya sea porque tratan temas de superación personal o porque nos aporten una visión de la realidad diferente. Hay películas que nos aportan ideas o soluciones a problemas y hay películas que sencillamente nos provocan o nos invitan a hacer un ejercicio de reflexión para que veamos las cosas de otra manera.

 

Desconexión, relajación y vida social:

  • El cine nos ayuda a desconectar, a pasar un buen rato, a socializar (si lo vemos con alguien) a hablar de él, a conectar con otras personas con gustos afines…

 

Este no va a ser un blog de cine como tal, y trataré otros temas que no tendrán nada que ver, pero si que me gustaría hacer justicia a “H” y a su reflexión, aunque de manera menos solemne, y poder hablar así de vez en cuando de  “películas que pueden ayudarnos en nuestra vida” o sencillamente “cine terapéutico”.

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